lunes, 11 de agosto de 2014

De amos y esclavos modernos: Cincuenta Sombras de Grey y Pedro Calderón de la Barca.


El internet es el instrumento de anarquía y libertad que personajes como Emma Goldman o Bakunin apenas hubieran podido haber soñado. Una libertad absoluta acompañada de anonimato, creando por primera vez en la historia moderna lo que pudiéramos definir como un escenario donde es posible ver el estado natural del hombre, o algo próximo a él. Siendo que los intentos de legislaturas sobre la web han sido sumamente patéticos, podemos ver en el escenario virtual a un hombre sin la atadura del contrato social, al leviatán desvaneciéndose, dejando sólo a un individuo, su bagaje personal y su teclado. Dentro de esta esfera podemos poner a prueba las tesis de Hobbes, Maquiavelo, Rosseau, e incluso John Rawls : Causar daño psicológico a una persona vulnerable, conocida o no, se vuelve una oportunidad que muchos no dejan pasar,  la propiedad intelectual, a falta de un mejor término, nos la pasamos por el culo, también podemos adquirir pornografía infantil o videos snuff, si nuestros apetitos así lo exigen. Aunque claro también está la posibilidad de organizar campañas sanitarias al no rasurar nuestros bigotes, juntar fondos para diversas caridades, o ayudar a las personas a ventilar sus secretos.

Si la teoría de algún filósofo ahora podemos saber victoriosa gracias al internet, ese deberá ser tema tratado por alguien cuyo interés y talento para la filosofía rebasen por mucho los míos, y quizás sea un poco menos holgazán que yo. Sin embargo, algo que llama mucho mi atención es que usualmente se parte del ser humano como un ser racional, y sus decisiones habrán de derivar de esta misma racionalidad, pero en el internet vemos actos que no siempre obedecen una racionalidad. ¿Cómo se explica que una mediocre bloguera feminista como Anita Sarkeesian haya recibido más de cien mil dólares de la noche a la mañana? ¿Revivir la carrera del no tan popular cantante Rick Astley nomás como una especie de broma prolongada? ¿Vender almas por ebay?.  Si uno le pregunta a un internauta con experiencia en sitios como 4chan, probablemente escuche en algún punto el término lulz como una especie de justificación. Los lulz son una degradación de la jerga de internet LOL (Riendo fuertemente), y ante los actos sin aparente sentido de muchas personas en la red es casi inevitable escuchar alguna variación de la frase I did it for the lulz.

Pero los lulz más que ser una razón que tenga que ver con la hilaridad, tienen que ver con la existencia de una libertad y haberla ejercido, es esto pues a donde llega la libertad virtual: el individuo se encuentra dueño de un poder para realizar acciones que en su vida cotidiana le atormentaría el mero hecho de pensarlas. El que le causen un placer o no se vuelve completamente irrelevante, puede hacerlo, ergo, lo hace, y cualquier intento de los gobiernos del mundo por intentar introducir el derecho en el mundo virtual, es respondido por los guardianes de la anarquía perpetua que en la red encuentran un campo fértil para desenvolverse y pregonar su palabra.  Curioso es también como en la libertad irracional de la red, se encuentran individuos que deciden limitar su libertad, o ya de plano omitirla por completo. Cualquiera que haya navegado lo suficiente los sitios más caóticos, encontrará que existe una especie de código de etiqueta no escrito acerca de lo que se puede o no se puede hacer, y aquellos que incumplan con el código son castigados con el único, pero efectivo, castigo que los justicieros virtuales pueden ofrecer: La exposición, el fin del anonimato.



Ahora, ¿Qué pasa cuando alguien decide utilizar su libertad para decidir ser cautivo? Es natural que cedamos nuestra voluntad hasta cierto punto, la vida en sociedad, las dinámicas internacionales, implican el ceder libertades a cambio de seguridad, pero también renunciamos a la libertad en un sentido metafísico al encomendarnos a una divina providencia, un dios interventor, esto es porque la libertad implica responsabilidad. Si el ser humano es completamente libre, entonces quiere decir que el curso de sus acciones depende únicamente de él, y no hay una figura celestial a la cual aferrarse en los tiempos de crisis. Sí los seres humanos somos libres, entonces implica que estamos solos en un sentido espiritual, un pensamiento aterrador para muchos. El ser libre es estar en un estado de incertidumbre por el mundo, teniéndose la mujer y el hombre únicamente a sí mismos como un soporte, como una muletilla. Es así que le damos parte de nuestra libertad a un estado, a una iglesia, a nuestro linaje, nuestra cultura, nuestro pasado, y a cambio de ello recibimos una lámpara que nos señala un camino a seguir, sea su luz verdadera o distorsionada es tema que no me corresponde tratar (O más bien, ya me da pereza a estas alturas).

Pero en estos casos uno al final se queda con parte de su libertad, y constituye una elección con un fundamento racional, sin embargo encontramos individuos que desean ceder su libertad por completo para entrar en una dinámica de amo-esclavo. ¿Cómo se entiende una actitud como esta? Probablemente la explicación más obvia la podamos observar si analizar las connotaciones sexuales que implica este nuevo sistema de esclavismo. Quien se ofrece como esclavo, busca deshumanizarse a sí mismo para convertirse en un objeto, cometiendo un acto donde la libertad es entregada con gozo, y a cambio el esclavo se libra por completo de cualquier responsabilidad de libertad, su voluntad  se vuelve el capricho del amo y a cambio encuentra en el amo el pilar perdido. El que gobierna en cambio, conforme con los menesteres que implica el ser libre, busca extender su libertad donde nuestra sociedad (usualmente) la limita: la vida de otro ser humano. En la genial serie política, House of Cards, el personaje de Kevin Spacey cita a Oscar Wilde al decir “Todo es acerca de sexo, excepto el sexo. El sexo es acerca de poder.”. Si esto es cierto, y nuestro deseo carnal se subordina a nuestra necesidad de ejercer poder, ahí podemos entender el principio que gobierna la aparente irracionalidad. Viendo al poder como la posibilidad de ejercer alguna voluntad. La libertad del internet y su anonimato nos dan poder. El que coge ejerce su poder dejándose coger, el creyente ejerce su poder al dudar de su fe, el maestro ejerce su poder al insultar a sus alumnos anónimamente, las mujeres ejercen su poder al oponerse al patriarcado o al mismo feminismo, yo puedo ejercer mi poder al entregarle mi libertad a un amo o ama.


En el libro Cincuenta Sombras de Grey, novela de moda entre amas de casa y adolescentes descubriendo la sexualidad, vemos la representación más expuesta a los medios populares de una relación sadomasoquista. En esta novela la protagonista conoce, en una muy conveniente casualidad, a un hombre de negocios exitoso, y de manera también demasiado conveniente, entabla una relación meramente sexual que, como en toda buena pieza de literatura escapista, deviene en una tortuoso, idealizado, y malsano amorío. Quédense conmigo en este punto, porque antes de seguir habré de  recalcar lo obvio, Cincuenta Sombras de Grey no tiene absolutamente ningún mérito como literatura, creo que cualquier persona que haya leído hasta este punto debió tener claro ese punto desde el inicio, pero entonces se me debe de cuestionar: ¿A qué viene mi análisis, siendo este blog uno con pretensiosas aspiraciones literarias?. Es importante que estudiemos a este ejercicio de masturbación mental no en su calidad de texto, sino por todo lo que lo rodea, desde su concepción, hasta su faceta como un fenómeno de masas, incluso, tengo la audacia de decirlo, como un instrumento de libertad.


¿Qué reverenda estupidez acabo de decir? Son muchos de los puntos de vista mediante los cuales se puede atacar lo que acabo de decir, y de hecho me preocuparía si en este punto no pensaran que soy un pendejo o que ya me volví loco, pero quédense conmigo en este punto. Mucho se alega que el papel de la protagonista es uno que degrada a la mujer, al mostrarse sumisa y a la merced de la voluntad de un hombre con unas tendenciosas controladoras y sádicas, al grado que termina por firmar un contrato donde le entrega su libre voluntad en una relación donde él parece tener el total control de su vida. Si bien podemos criticar de muchas maneras este planteamiento, debemos reflexionar lo siguiente: ¿Acaso la chica no aceptó el contrato como acto de libre voluntad? Quizás estaba presionada por sus sentimientos románticos, no obstante, fuera de eso, no había ninguna situación que no fuese auto convencimiento que le impidiese rechazar la oferta. La chica, ejerciendo su libertad, decidió renunciar a ella y luego retomarla.

Pero incluso dejando de lado el fallido argumento, para poder entender la relevancia de este, retomemos su concepción. Erika Leonard, mejor conocida como E.L. James, empieza a escribir fanfiction de la saga Crepúsculo en una especie de desahogo de las frustraciones sexuales de la mediana edad. Al igual que Crepúsculo, la protagonista apena y posee una personalidad, volviéndose un lienzo en blanco perfecto para que la audiencia se pueda insertar mentalmente en ese lugar. Me parecería darle demasiado crédito a Erika pensar en esta acción como deliberada, pero en cualquiera de los casos, el dominio imaginario donde se desarrrolla la novela le sirvió como un terreno libre de las reglas con las que se rige la sociedad, su esposo, sus hijos, y poder cometer en su mente todas las fantasías que  había tenido que sofocar, utilizando un terreno imaginario para poder ser libre.

Ahora analicemos lo que hace a una novela tan mala digna de análisis, su efecto social. A partir de su publicación, los medios literarios empiezan a decir hasta el cansancio un término precioso: Mommy porn. Es este término despectivo uno que tiene unas implicaciones muy interesantes. Porno para mamás, material erótico dirigido a mujeres de mediana edad. Este tipo de textos no son nada nuevo, vayan a cualquier librería y encontrarán montones de novelas románticas con harto sexo, pero con las Cincuenta Sombras de Grey se perdió ese pudor por leer textos eróticos, así es como vemos a señoras leyendo el libro en público, incluso con un dejo de orgullo. El libro hizo que muchas mujeres se sintiesen más cómodas con su sexualidad, quitando limitantes autoimpuestas para poder ejercer su voluntad, como prueba de esto, doctores afirman que desde la salida de cincuenta sombras de Grey la cantidad de personas de mediana edad infectadas con enfermedades venéreas ha incrementado.  Algunos de los lectores también han decidido experimentar con el sadomasoquismo, regresando al punto con el que empezamos,  ceden su libertad como un acto que los prueba libres, o reciben la libertad de alguien más expandiendo el dominio en el que ejercen la propia.



Uno de los principales puntos por los que se puede calificar de sexista el argumento del libro, es que la chica se ve presionada por sus sentimientos y los movimientos que Grey hace, incluso hay quien diría que su encuentro ya estaba predispuesto y que ella poco o nada podía hacer.  Pero mi dramaturgo favorito del siglo de oro español, y uno de los más excelsos escritores de la historia: Pedro Calderón de la Barca, diría que independientemente de las situaciones, Ana siempre fue capaz de rechazar el contrato con Grey.
En “La Vida es Sueño”, Segismundo, príncipe de Polonia, es encerrado en una torre  desde su nacimiento, pues su padre, el rey Basilio, hombre docto en astrología, ve en el cosmos una profecía que dicta que el hijo habría de matar al padre. Al ver al rey por primera vez y al saber la verdad, su deseo de venganza lo convierte en poco menos que una bestia y es mandado a dormir nuevamente para ser encerrado. De vuelta en la torre, hace una hermosa reflexión acerca de la condición humana y la realidad misma, llegando a la conclusión que la vida misma es un sueño que hay que saber soñar. Un golpe de Estado libera al príncipe, pero cuando llega el momento decisivo y se presenta la oportunidad de vengarse finalmente de su padre, el príncipe le perdona la vida, negando así el incentivo del destino. Y es esta una de las tesis principales de la obra, Calderón creía que el destino, la fortuna, sólo podía empujarnos a hacer determinada acción, pero la decisión final recaía en la voluntad humana.

Es así que los seres humanos nos podemos imponer ante los designios de un oráculo, o las coincidencias que nos hagan coincidir y luego conocer íntimamente a un gran empresario con tendencias sadomasoquistas, aunque claro, un hombre tan católico como Pedro Calderón de la Barca probablemente nos siga subordinando a los designios divinos. No obstante en el ejemplo dado en la vida es sueño, el destino ejerce presión para que Segismundo se convierta en una bestia y este lo rechaza, pero el mismo principio aplica cuando el destino nos brinda salidas a nuestro sufrir y decidimos rechazarlas.



En el Príncipe Constante, Don Fernando, príncipe de Portugal en una cruzada contra los moros de Fez que quieren conquistar la ciudad de Ceuta, no sólo le perdona la vida Muley Hassan, uno de los más fieros guerreros moros, sino que también, al ser capturado, rechaza dos oportunidades de libertad, una que se le es ofrecida a cambio de la ciudad de Ceuta y otra que le ofrece Muley para pagarle su deuda. En ambos casos la justificación que Fernando da para ambos casos obedece únicamente a una moral y una religiosidad interior, a diferencia de Ana o los trolls de internet, Fernando no actúa en base de deseos de poder o sexo, sino por un sentimiento del deber, utiliza su libertad para ceder ante lo que él considera como la voluntad divina.

¿Y si comparamos a la divina providencia con el amo de una relación sadomasoquista? Un pensamiento un tanto raro y blasfemo, pero sale a consideración al tomar en cuenta la lectura que Jerzy Grotowski, padre del teatro pobre, hace del Príncipe Constante. En su versión el dolor que Fernando sufre por negarse a entregar Ceuta llega a límites que en ocasiones se vuelven difíciles de observar, pero ese martirio a cambio le brinda al príncipe un placer que sobrepasa con creces a cualquier orgasmo, el éxtasis del mártir, conforme el dolor incrementa su intensidad, también lo hace el placer, y cuando se acerca la muerte, Fernando la recibe ansioso como concluyendo el acto carnal.


La libertad absoluta implica poder dejar de ser libre si así se desea, esta es la tesis que con este remedo de artículo he intentado defender. En una sociedad civilizada, nuestra libertad está condicionada al pudor y a un contrato social, mientras que en el internet sólo nos somete nuestra moral interna, y es entonces que cosas como una mala novela pornográfica se vuelve un instrumento que potencialmente puede hacer más libres a las personas. Si queremos aprender a ser libres en un estado de derecho, tenemos que comprender todo lo que implica ser libre en un estado de anarquía, y sí, para eso a veces hace falta analizar los efectos de un fanfiction sadomasoquista mal escrito, o el contenido explícito e implícito en las obras de teatro del siglo de oro español. Aunque quien sabe, recuerden que soy un poeta, no un filósofo, y como pensaba Platón: Los poetas somos unos cabrones mentirosos.


domingo, 15 de junio de 2014

Veritas Magica et Novo Mundo

Lorenzo estaba desfallecido del sueño. Los tomos que el profesor Berjos requería para su clase eran excesivos. Su curso de Introducción a la Magia Retórica era infame entre los estudiantes de la Facultad de Criptofísica y Ciencias Arcanas de la Universidad Autónoma de Baja California, se decía que cerca del cincuenta por ciento de las bajas entre los alumnos de primer semestre eran por sus proyectos de traducción de runas nórdicas. Lorenzo había escuchado que los pocos que lograban aprobar su clase, recomendaban ampliamente su curso de Historia de la Teoría Retórica Arcana, y solicitarlo como maestro en Criptofísica Aplicada a la Biología. El libro que estaba estudiando para su tarea era la Nueva Enciclopedia Ilustrada de las Runas Mágicas publicado por la Federación Latino Americana de Estudios Arcanos, un texto que el muchacho poco después maldijo al ser demasiado técnico para su limitado entendimiento del tema.

Lorenzo venía de Puerto Peñasco, ahí su abuelo, un ingeniero que estudiaba grimorios como pasatiempo, le había enseñado a practicar magia desde los seis años, cambiando el color de los rosales de su madre y separando la sal en los charcos de agua de mar. Para los dieciséis años era conocido por el apodo del “Brujo de Peñasco”, ya podía generar fuego de sus manos, cambiar la dirección del viento, y si la marea era muy violenta podía hacer que las olas se calmasen. Se había vuelto muy popular no sólo por ser de los pocos magos en el puerto, sino por ser un chico sumamente servicial. Cuando llegó la hora de ingresar a la universidad, tanto él como su familia estaban de acuerdo en que tenía que seguir estudiando el arte arcano, pero la Universidad de Sonora, si bien tenía buenos laboratorios de hechizos en el campus de Hermosillo, estaba constantemente en huelga, y la Academia Nacional Autónoma de Filosofía y Ciencias de la Magia era demasiado selectiva con los alumnos de nuevo ingreso, sin mencionar que la familia no podía costear la estadía de Lorenzo en el Distrito Federal, no obstante, la licenciatura en Criptofísica en la UABC tenía buena reputación, y había familiares en Mexicali que podían darle alojo a Lorenzo.

El primer día de clases, el chico sólo fue a la facultad con un cuaderno y una pluma sin tapón, mientras que la mayoría de sus compañeros parecían haber comprado todos los libros que se ocuparían durante el semestre. La primera clase fue Teoría Sistémica Mágica con la tutora del grupo, la profesora Laura Mendiola, quien contaba con la reputación de “barco”, pues trataba a sus estudiantes como niños en kindergarten.

— Por el momento es todo mis niños — Dijo al final Mendiola, después de una exposición del uso de la perspectiva de género en la teoría mágica —¿Alguna duda?

Por supuesto que quedaban bastantes preguntas por hacer, era el primer día en la carrera, pero el problema era que ninguno de los muchachos sabía ni que empezar a cuestionar.

— ¿Qué clase les toca ahora? - Preguntó la docente.

— Introducción a la Magia Retórica con Fausto Berjos— Respondió Maribel Ruiz, quien sería después jefa de grupo.

— Ah… Berjos… Mis niños, aquellos de ustedes que no vayan para la carrera de Criptofísica, mejor dense de baja en la materia y tómenla con Benito Ortiz en la tarde, porque Berjos los a va a reprobar, y a los que si vayan para Criptofísica, si bien les va, pasaran unos diez.

En 1972 la UABC había abierto la Facultad con la licenciatura en Criptofísica, después fueron integrados los programas de Ingeniería mágica en 1980, y el de Teoría de la magia en 1994. Esta última carrera era muy criticada porque para poder cursarla, el alumno no necesitaba practicar hechizos por su propia mano.

Fausto Berjos, Doctor en Magia Retórica por parte de la Academia Nacional Autónoma de Filosofía y Ciencias de la Magia, fue uno de los maestros fundadores del programa de Criptofísica en Mexicali, y uno de los investigadores más notables en el campo de los estudios Arcanos. En 1985, a los cincuenta años, se quedó ciego al combatir una entidad extraterrestre en el desierto de Sonora, pero desarrolló un hechizo especial para poder leer y escribir sin la necesidad de sus ojos.

En la universidad, Berjos se mostraba abiertamente hostil a los alumnos que no estudiaran Criptofísica, pues consideraba esta ciencia el único camino para convertirse en un verdadero docto en la magia, tanto que estuvo a punto de renunciar cuando se aprobó el programa en Teoría de la Magia.

Lorenzo sentía un terror sobrenatural por Berjos, cada que iniciaba la clase, el profesor lanzaba preguntas detalladas de la sesión anterior, aquellos que siquiera titubearan al contestar reprobaban automáticamente el curso y debían hacer examen extraordinario.

Tras varias horas tratando de traducir las runas que el anciano profesor había encargado de tarea, Lorenzo decidió, en un acto de desesperación, acudir al cubículo del profesor Fausto Berjos, para pedir asesoría.

El pasillo donde el profesorado de la facultad tenía sus cubículos, era especialmente largo, sin mencionar que estaba encantado para que se aislara todo sonido, lo cual volvía al lugar un tanto lúgubre y estéril. Lorenzo, con el brazo temblando, dio tres golpes a la puerta del cubículo, y esta se abrió por si sola.

Un fulgor azulado cegó temporalmente al joven.

— No me digas quién eres— La voz de Berjos resonó— ¿Eres el muchachito de Puerto Libertad?

— Puerto Peñasco, profesor.

— Disculpa joven, mi memoria ya no es tan buena, ¿Qué se te ofrece?

La luz desapareció, y Lorenzo pudo ver a detalle al profesor, tenía en sus manos un collar con una turquesa esférica. El anciano apenas cubría su calvicie con una capa de delgados cabellos plateados, sus ojos eran completamente grises.

— Profesor— Lorenzo estaba titubeando— Vine porque estoy teniendo problemas para traducir las runas que nos encargo.

— Muchacho, no seas estúpido, las runas no se traducen, se interpretan.

Los ojos sin vida de Berjos por un momento parecían ver directamente los de Lorenzo. La turquesa en el collar emitió otro fulgor.

— La magia retórica funciona porque los hechizos hablados fueron previamente creados y registrado en el imaginario universal.

— ¿El imaginario universal?

— Cuando un mago crea un hechizo, este se queda guardado en una especie de base de datos a la que todos los seres humanos tenemos acceso, esto es el imaginario universal. — El profesor alzó el collar, haciéndolo flotar— Cuando se registra el hechizo con un nombre, un cántico, o un símbolo, estos se convierten en el acceso al hechizo, algo así como los comandos de un sistema computacional.

La turquesa estalló, disparando fragmentos por toda la habitación, Lorenzo se cubrió instintivamente, Berjos permaneció inmutable.

— Las runas mágicas no son palabras, son hechizos en sí, por tanto no se pueden traducirse, sino interpretarse a partir de lo que le “susurren” al mago.

El estudiante recogió uno de los fragmentos de turquesa aún calientes.

— Disculpe profe, ¿Qué era esa piedra?

— Un trabajo matemático hijo, verás, cuando los hechizos no son registrados con un símbolo o una palabra, son registrados en el imaginario en un idioma que crea el subconsciente del mago.

Una fuerza invisible arrancó el pedazo de las manos de Lorenzo, los fragmentos se unieron emanando un aura dorada. Las grietas se fueron desvaneciendo hasta que el collar volvió a estar completo.

— Los mayas descubrieron por accidente que las turquesas son un enlace directo al imaginario, y lograron obtener algunos de los descubrimientos mágicos que se crearon en Europa y Asia.

Berjos volteó hacia su computadora para encenderla, de pronto el monitor se llenó de complejas ecuaciones matemáticas.

— Si mi teoría es cierta, todos los idiomas personales pueden traducirse a un solo lenguaje completamente universal: los números, y así ya no tendríamos que interpretar lo que el imaginario nos da a entender vagamente, podríamos conocerlo con completa exactitud— Berjos empezó a reír— Bien, joven, espero haber aclarado sus dudas, le recuerdo que si su tarea no cumple los criterios, nos veremos en el extraordinario.

— Si profesor, gracias. — Lorenzo se retiró aterrado del cubículo.

Durante la noche, el muchacho fue a casa de Maribel Ruíz, quien se había vuelto su primera amiga en Mexicali.

— “Brujo de Peñasco”, ¿De qué hablaste hoy con el viejo Berjos? — Dijo Maribel mientras traía un par de cervezas claras.

— Le pregunté de nuestra tarea, pero me dio un discurso de que yo era un pendejo por querer traducir runas, supuestamente tenemos que “interpretarlas”.

— ¿No te dijo nada más?

— Pues, casi me mata con un collar explosivo y me habló de mayas y matemáticas.

— Puta madre, nos vamos a ir a título, adiós intercambio, adiós París, adiós Austria.

— Como eres dramática.

Un ruido retumbó por toda la colonia, el disparo de una ametralladora. Había iniciado una balacera en la avenida Justo Sierra. Lorenzo sintió una punzada en su pecho, una bala perdida había penetrado su cuerpo. Maribel gritó aterrada, y corrió buscando ayuda.

La sangre brotaba en un torrente espeso que pronto llenó las prendas del muchacho. El tiempo se detuvo, las palabras del profesor Berjos florecían en su mente.

— Quiero vivir.

La mano temblorosa de Lorenzo arrancó su camisa de un jalón.

— Vida.

Su dedo se sumergió en la herida. Dibujó una cruz desgarrando su carne, y la encerró en un marco de sangre, esperando dejar una cicatriz en el imaginario.

La herida se cerró, pero el cuerpo de Lorenzo no respondía a sus órdenes. Varios apéndices negros emergieron de todos sus orificios, él intentó gritar de agonía, pero su voz ya no le pertenecía. Un manto escarlata llenó sus ojos.

Lorenzo, el Brujo de Peñasco, se encontraba caminando en una planicie llena de plantas cuyos colores no conocía, el cielo estaba lleno de cristales con infinidad de símbolos grabados. La sensación de una mano tomándole del hombre le hizo sobresaltarse.

— En verdad nos metiste en un problema muchacho. — Era la voz de Fausto Berjos.

— ¿Profesor? ¿Dónde estoy?

— Este es el imaginario universal, gracias a ti somos los primeros en él.

— ¿Cómo llegamos aquí?

— Lo que hiciste fue crear una runa con tu propio cuerpo, cosa de la cual no se tiene registro, ni siquiera se sabía posible.

— ¿Y qué pasó?

— Tu cuerpo tomó algo así como una consciencia propia, utilizando tu magia para defenderse. Tuvieron que evacuar toda la colonia Residencias y ponerla en una cuarentena para contenerte.

— ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

— Aproximadamente tres días, deduzco que la percepción del tiempo se vuelve lenta en este plano existencial.

— ¿Y usted que hizo para acompañarme?

— Agradece a las turquesas y a tu falta de creatividad, fue fácil averiguar el significado de tu runa y la información que me dio mi collar me permitió crear un hechizo para que mi consciencia entrara al imaginario.

Berjos tomó su collar con la turquesa y se colocó a Lorenzo.

— Ahora, por favor regresa a casa, ya has causado demasiada destrucción. Pronuncia el siguiente hechizo con mi entonación: Veritas magica et novo mundo.

— Profesor, ¿Usted no piensa regresar?

— Dejaste mi cuerpo demasiado mutilado, si regreso posiblemente me espere un dolor insoportable, si es que no he muerto todavía.

— Lo siento tanto…

— No te preocupes, de cualquier modo, no me faltará actividad por aquí, quizás en algún futuro cuando las personas empiecen a visitar el imaginario con regularidad, ya tendré toda una base de datos de hechizos que creíamos perdidos. Ahora vete muchacho, ya ha pasado demasiado tiempo.

Lorenzo apretó el collar con su mano derecha

— ¡Veritas magica et novo mundo!

El muchacho despertó en medio de una calle llena de casas incendiándose. Una podredumbre llenó su nariz. A su costado estaba el cuerpo cercenado de Fausto Berjos llenó de gusanos. Lorenzo gritó presa del terror pero su cuerpo no le respondía, estaba paralizado del cuello para abajo.

— El blanco ha dejado de ser hostil.

Varios hombres vestidos de blanco se acumularon alrededor del muchacho. Lo colocaron en una camilla y lo encerraban en una camioneta negra. Le inyectaron un sedante. La visión del muchacho se oscureció, mientras veía por la ventana como más hombres de blanco, incineraban con magia el cuerpo del profesor Fausto Berjos.

martes, 8 de abril de 2014

Café

En los funerales
siempre siento calor,
el incienso
aplasta mi respiración,
mi piel escupe sudor.
Al ver el ataúd
pienso que el cadáver
me lanza todo el calor
que le ha dejado de servir
¿De qué sirve el calor
cuando el cuerpo
yace por siempre inerte?

Cuando muere alguien
y voy al funeral
los rostros que veo
son siempre nuevos,
algunos con ojos húmedos
otros sofocando risas.
Me pregunto si al muerto
le importara alguna de estas personas
me pregunto si el muerto
conocía a todas estas personas.

Las flores son perfectas
como compañeras de la humanidad
pues como el cuerpo,
ellas también se marchitan
y vuelven al polvo
para alimentar a la tierra
que las hizo nacer,
o algo así le entiendo al predicador
que habla como máquina.
Tras varios salmos sin sentido,
empiezo a entender
que el dolor del feligrés
le ha dejado de importar.

El rosa y el blanco de los pétalos
son amarrados por hojas en forma de cruz
¿Acaso aquel que está inmóvil
en el ataúd le gustaban las flores?
A nadie parece importarle,
mucho menos a él.
El funeral no es para el que muere,
sino para los que sobreviven,
porque no les importa si el muerto
era ateo, o alérgico a las flores,
los que enterramos a un ser
a quien amamos, lo hacemos
para no olvidar,
pues cuando alguien muere,
su recuerdo es su último legado.

El sacerdote finalmente se calla,
mientras el incienso
se mueve entre mis ojos.
Entonces pienso
en todos los funerales
a los que me falta ir,
el funeral de mi madre,
mi padre, mis hermanos,
mi pareja, mis amigos,
compañeros de trabajo.
Me pregunto si entonces
reconoceré todos los rostros
que asistan al funeral.
Me pregunto si en mi propio funeral
reconoceré, por lo menos,
a la mitad de los que asistan.

La recepción ofrece botellas de agua,
galletas de coco con vainilla,
y café negro con azúcar,
pero nunca leche.
Odio el café sin leche.
Odio los funerales.


martes, 25 de marzo de 2014

De la nostalgia y el incendio del crisol

A pesar de las repugnantes acusaciones en las que Woody Allen se ha visto inmiscuido recientemente, me tomaré la libertad de citar Medianoche en París, cuando el pretencioso antagonista se burla del romanticismo del protagonista al decir: “Una noción de que un periodo de tiempo diferente, es mejor que el que estamos viviendo. Es una falla en la imaginación romántica de esas personas, que encuentran difícil lidiar con el presente.”. Eminentemente esto delega a la nostalgia como un mero instrumento de refugio, una “válvula de escape” si desean verlo así, con un diseño que bien podría ir dirigido a los hombres y mujeres víctimas del shock del futuro del cual Alvin Toffler hablaba en su libro homónimo, buscando el confort de épocas pasadas de sus vidas, en respuesta a la incertidumbre lúgubre que implican las eras por venir, o bien también podría incluir aquellos que más que un miedo al futuro y al cambio, simplemente sienten un disgusto con su contexto, y se remontan a tiempos ajenos a su existencia. Ambos casos involucran una idealización, casi ciega, del pasado, el ver la historia con lentes que borran cualquier esbozo de defectos, escuchar una melodía sin darse cuenta de que la voz es desafinada, el revivir un par de versos absurdos como si estos fuesen La Eneida. El adoptar de tal manera eras pasadas como ideales, habiéndolas vivido o no, podría decirse que es una utopía temporal, el lugar inexistente en el tiempo donde el individuo encuentra un sitio que le es completamente afable.

Cuando yo era niño, solía ir de compras a una humilde tienda de abarrotes llamada “El Crisol”. Era atendida, en aquel entonces, por un par de ancianas amargadas que se burlaban constantemente de mi tono agudo de voz, se enojaban cuando no encontraba el detergente entre los desordenados estantes, o si me tardaba demasiado al escoger la marca de frituras que compraría aquel día. No disfrutaba comprar en El Crisol, pero al mismo tiempo, fue de los primeros lugares a los cuales yo podía ir por mi cuenta, sin ser acompañado. En los veinte metros existentes entre mi casa y El Crisol yo era un ser humano independiente, cualquier situación que se diese: una jauría de perros agresiva, un extraño ebrio diciendo malas palabras, gente acelerando horriblemente el carro cerca de la banqueta, eran todas cosas a las que yo debía enfrentarme solo, y eso, hasta cierto punto, me hacía sentir bien.

Hace poco tuve la dicha de pasar una noche con un amigo muy querido, del cual no había sabido mucho desde nuestra graduación de la preparatoria. De camino a mi casa, yo dije, bromeando, que toda nuestra realidad actual era un mero sueño, en cualquier momento el habría de despertar y se daría cuenta de que seguíamos en cuarto semestre de preparatoria, copiando la tarea de matemáticas. Aquí debo aclarar que nuestro tiempo en la educación media superior no fue precisamente placentero, algunos maestros eran analfabetas funcionales y/o sociópatas, defectos que siempre he tenido presentes desde que me gradué, y no obstante, al recordar esta etapa de mi vida, esos males se tornan más débiles y los momentos felices retoman la fuerza. Tal es el poder cegador de la nostalgia, pero al mismo tiempo puede fungir como una especie de defensa y proceso de revaloración de los recuerdos, de tal modo que las memorias que previamente hallábamos inútiles, ahora nos parecen poco menos que un ideal.

Cuando cumplí catorce años, las ancianas que atendían la tienda la dejaron en manos de un par de hombres que parecían ex reclusos de alguna penitenciaría, quienes irónicamente me trataban de un modo infinitamente que las viejas agrias. No obstante, pareciera que la administración no fue la óptima, puesto que al año, la tienda cerró, y nunca más supe de aquel par de hombres con mal aspecto.

Ahora bien, ¿Es la nostalgia un mecanismo que cumple una función humana, o una mera patología?, sus connotaciones originales eran las de una enfermedad, como el famoso homesick (añoranza del hogar), o el Fernweh alemán (añoranza por lugares lejanos), pero ambos términos abarcan una necesidad espacial, mientras que la nostalgia es inherentemente temporal, con un modus operandi de idealización más similar al de la utopía en algunos casos, ¿Podemos pues achacarle las mismas implicaciones del pensamiento utópico? 

A los pocos meses, El Crisol abrió sus puertas una vez más, ahora para ser atendida por una adorable pareja de esposos con un trato muy sociable. La tienda habría de ser remodelada varias veces, la variedad de artículos aumentaría, y así se habría de conservar varios años. Pero un día, de manera repentina, la tienda cerró por lo que los habitantes de la colonia asumimos que sería una semana. Nos equivocamos.

No recuerdo que fue lo último que compre del Crisol, probablemente fue un paquete de pasta, algo de frijol, tortillas o una lata de salsa. Estos eran los productos que más compraba, pero bien pudo haber sido otra cosa insignificante. Ahora hago casi todas mis compras en tiendas OXXO, o supermercados, y creo que hemos estado ahorrando más dinero desde entonces.

Un año después del cierre de la tienda, un grupo de drogadictos decidieron residir en el local desocupado. Al poco tiempo, por motivos que no termino por entender, los vagos decidieron quemar el lugar. El incendio fue sofocado antes de que afectara a las casa aledañas, pero el daño fue irreparable, El Crisol, la tienda que tenía más años que yo viviendo en la colonia había sido devastada por el fuego.

Puedo concluir tres puntos respecto a las funciones de la nostalgia:

  • Es la manera en la que los recuerdos menospreciados se hacen valer. 
  • Es un sitio de confort para cuando perdemos control del presente. 
  • Es una utopía temporal, si bien nunca llegaremos a ese momento donde las cosas sean mejores que en el pasado, la constante añoranza de lo bueno de las eras ya vividas por la humanidad, pueden ser un motor de cambio social que finalmente lleve a la prosperidad.

En el umbral de la tienda, un paso antes de la puerta, había una estela de monedas antiguas incrustadas en el concreto del piso. Desde niño siempre había pensado que si algún día demolían la tienda, yo habría de estar ahí para recoger aquellas preciosas monedas. Hace unos meses demolieron y removieron todos los escombros de lo que quedaba del Crisol. Nunca me acordé de investigar las monedas y estas se perdieron por siempre.
El Crisol antes del incendio

No sé que pretendo al intentar justificar mi nostalgia con algo tan material como una tienda de abarrotes “carera”, mis argumentos solo dan vueltas y no logro concretar nada, no sé siquiera a que viene todo este texto. Sólo sé que al destruir El Crisol uno de los últimos fragmentos de mi infancia desapareció, y el sentimiento de desorientación que le siguió me hizo buscar refugio en algo tan meloso como lo es la nostalgia.
Lo que quedó