En los funerales
siempre siento calor,
el incienso
aplasta mi respiración,
mi piel escupe sudor.
Al ver el ataúd
pienso que el cadáver
me lanza todo el calor
que le ha dejado de servir
¿De qué sirve el calor
cuando el cuerpo
yace por siempre inerte?
siempre siento calor,
el incienso
aplasta mi respiración,
mi piel escupe sudor.
Al ver el ataúd
pienso que el cadáver
me lanza todo el calor
que le ha dejado de servir
¿De qué sirve el calor
cuando el cuerpo
yace por siempre inerte?
Cuando muere alguien
y voy al funeral
los rostros que veo
son siempre nuevos,
algunos con ojos húmedos
otros sofocando risas.
Me pregunto si al muerto
le importara alguna de estas personas
me pregunto si el muerto
conocía a todas estas personas.
y voy al funeral
los rostros que veo
son siempre nuevos,
algunos con ojos húmedos
otros sofocando risas.
Me pregunto si al muerto
le importara alguna de estas personas
me pregunto si el muerto
conocía a todas estas personas.
Las flores son perfectas
como compañeras de la humanidad
pues como el cuerpo,
ellas también se marchitan
y vuelven al polvo
para alimentar a la tierra
que las hizo nacer,
o algo así le entiendo al predicador
que habla como máquina.
Tras varios salmos sin sentido,
empiezo a entender
que el dolor del feligrés
le ha dejado de importar.
como compañeras de la humanidad
pues como el cuerpo,
ellas también se marchitan
y vuelven al polvo
para alimentar a la tierra
que las hizo nacer,
o algo así le entiendo al predicador
que habla como máquina.
Tras varios salmos sin sentido,
empiezo a entender
que el dolor del feligrés
le ha dejado de importar.
El rosa y el blanco
de los pétalos
son amarrados por hojas en forma de cruz
¿Acaso aquel que está inmóvil
en el ataúd le gustaban las flores?
A nadie parece importarle,
mucho menos a él.
El funeral no es para el que muere,
sino para los que sobreviven,
porque no les importa si el muerto
era ateo, o alérgico a las flores,
los que enterramos a un ser
a quien amamos, lo hacemos
para no olvidar,
pues cuando alguien muere,
su recuerdo es su último legado.
son amarrados por hojas en forma de cruz
¿Acaso aquel que está inmóvil
en el ataúd le gustaban las flores?
A nadie parece importarle,
mucho menos a él.
El funeral no es para el que muere,
sino para los que sobreviven,
porque no les importa si el muerto
era ateo, o alérgico a las flores,
los que enterramos a un ser
a quien amamos, lo hacemos
para no olvidar,
pues cuando alguien muere,
su recuerdo es su último legado.
El sacerdote finalmente
se calla,
mientras el incienso
se mueve entre mis ojos.
Entonces pienso
en todos los funerales
a los que me falta ir,
el funeral de mi madre,
mi padre, mis hermanos,
mi pareja, mis amigos,
compañeros de trabajo.
Me pregunto si entonces
reconoceré todos los rostros
que asistan al funeral.
Me pregunto si en mi propio funeral
reconoceré, por lo menos,
a la mitad de los que asistan.
mientras el incienso
se mueve entre mis ojos.
Entonces pienso
en todos los funerales
a los que me falta ir,
el funeral de mi madre,
mi padre, mis hermanos,
mi pareja, mis amigos,
compañeros de trabajo.
Me pregunto si entonces
reconoceré todos los rostros
que asistan al funeral.
Me pregunto si en mi propio funeral
reconoceré, por lo menos,
a la mitad de los que asistan.
